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El Camino de Santiago

Durante más de mil años, el Camino de Santiago ha conducido a los peregrinos hasta el santuario de un apóstol de la Cristiandad: Santiago el Mayor. Su tumba, descubierta una noche del 813 en el monte sagrado del Libredón, bajo una lluvia de estrellas, sería la piedra fundacional de una prodigiosa Catedral y de una ciudad que, desde entonces, atraería las huellas de los caminantes hasta convertirse en un destino con el rastro y el eco de toda Europa.

 

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Cada vez que un peregrino se echa a andar por las viejas sendas continentales del Camino de Santiago, se pone en marcha un antiguo mecanismo de búsqueda común a toda la Cristiandad: el viaje hacia la Salvación. Y, con él, vuelve a iniciarse la experiencia profundamente humana del propio descubrimiento. Así como las rutas que conducen a Santiago son muchas, múltiples son también las vías para el hallazgo más íntimo, ése que aseguran experimentar todos los peregrinos a medida que avanzan por los caminos de los encuentros fortuitos o de la soledad, de las voces y del silencio, del paisaje umbrío o la seca llanura, en pos de una única meta: Santiago de Compostela.

 

 

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Haciendo el Camino…

El viajero moderno que recorre las carreteras del norte español desde los Pirineos a Galicia, encuentra con frecuencia el letrero de: Camino de Santiago, acompañado del número de kilómetros que le separan de Santiago de Compostela. Las indicaciones están pensadas para los que viajan en turismo y están colocadas en las rutas más próximas al primitivo camino. Las sucesivas modernizaciones de la red viaria, desde los antiguos caminos reales a las carreteras nacionales o autopistas modernas, han borrado en muchos trechos el camino que hollaron durante siglos los peregrinos. Pero algunas veces las actuales carreteras no siguen exactamente el Camino medieval. Es entonces cuando los practicantes del “turismo lento”, a pie, a caballo o en bicicleta, pueden rastrear el primitivo trazado. Este trazado original conserva en muchos trayectos el empedrado, los hitos del camino, los antiguos hospitales, las ermitas-refugio, las fuentes, las cruces, los antiguos puentes…